La ruleta representa uno de los juegos más simples desde una perspectiva de teoría de juegos, pero también uno de los más instructivos. En la ruleta, los jugadores enfrentan decisiones sobre dónde colocar sus apuestas basándose en probabilidades.
El equilibrio de Nash en la ruleta sugiere que no existe una estrategia pura dominante. Los jugadores racional deben considerar el valor esperado de cada apuesta, que es siempre negativo debido a la ventaja de la casa. La matemática subyacente revela que todas las apuestas en la ruleta tienen la misma expectativa matemática a largo plazo, excepto en circunstancias muy específicas.
La teoría de juegos también enseña que las decisiones de otros jugadores en la mesa de ruleta no afectan directamente tus pagos, transformándola en un juego con información perfecta pero sin interacción estratégica entre jugadores.